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Todos los días Gaby lee titulares como “Identifican a una mujer cuyo cuerpo fue hallado desmembrado en dos bolsas negras en un río” o “Las mujeres políticas enfrenta violencia en redes”. Hubo 11 femicidios solo en enero de 2020 y las estadísticas muestran la absurda desigualdad en Panamá. Cuando Gaby lo denuncia, le dicen feminazi. Aquí contesta

Nos lo dicen cada día, todos los días.

¡Feminazi!

¡Feminazi!

¡Feminazi!

En las reuniones.

“¿Así que tu eres una de esas feminazi?”.

En las redes sociales.

“Eres buena cantando, pero cuando se te sube lo feminazi, es mejor huir”.

Cada día. Todos los días. Como respuesta a todo.

¡Feminazi! ¡Feminazi! ¡Feminazi!

¿Cuánta ignorancia y difamación puede haber detrás de esta palabra? Palabra que desprestigia, degrada y promueve el odio en contra de nosotras cuando lo único que buscamos es igualdad, respeto y una vida segura.

Llamarnos feminazis es una completa y absurda contradicción. ¿Qué guerras ha causado el feminismo? ¿A quién ha matado el feminismo? En qué universo se logra un oxímoron en el que una doctrina tan nefasta y totalitarista, responsable de la muerte de millones de personas como el nazismo, haya sido asociada a un movimiento que contrariamente busca eliminar la violencia, la dominación de unos sobre otros y lograr la equidad.

Es que el Feminismo es incómodo para todas las personas, mujeres y hombres por igual. Porque lo queramos o no, TODOS estamos amalgamados en esta cultura machista. ¿Y qué busca el machismo? Pues sobrevivir manteniendo el estatus quo, evitando cuestionamientos y manifestando temor ante la posibilidad de perder sus privilegios llamándonos de manera ofensiva. ¿Por qué otra cosa nos estigmatizarían con un término como feminazi si no para descalificar y, así, impedir la más mínima posibilidad de cambio?

El término tiene como intención violentarnos y reducir nuestra lucha por la defensa de nuestros derechos y nuestra dignidad como personas a una mera histeria, a un arrebato cargado de rabia motivada por el aborrecimiento y deseos de exterminar a los hombres. Pero nada podría estar más alejado de la realidad.

¿Acaso peleamos nosotras, como me sugirió alguien los otros días en twitter, por exterminar a todos los hombres como hizo el nazismo con los judíos? Pues no. Peleamos por no leer nunca más titulares como estos: “Otra mujer fue degollada en su propio negocio en Chepo” (Mi Diario, 4 de marzo de 2020), “Identifican a una mujer cuyo cuerpo fue hallado desmembrado en dos bolsas negras en un río” (Mi Diario, 29 de febrero de 2020), “Adulto mayor viola a niña, la embaraza y la amenaza de no contarle a nadie o la correría de su casa en Darién” (Panamá América, 21 de octubre de 2019). O como estos: “Las mujeres políticas enfrentan violencia en redes” (La Estrella, 22 de diciembre de 2019), “Únicamente el 25% de las mujeres trabaja en industria de la tecnología” (SerTV, 4 de marzo de 2019) o “Mujeres superan a los hombres en las universidades, pero siguen teniendo menor inserción en el campo laboral” (La Prensa, 4 de febrero de 2020).

Peleamos por volver vivas a nuestras casas —porque nos matan: 11 femicidios sólo en enero de 2020. Peleamos porque nuestras amigas no terminen quemadas, golpeadas o en una zanja —porque nos pegan y queman: la violencia de género es el segundo delito de mayor incidencia en Panamá.

Peleamos por poder salir a caminar a la calle sin miedo. Por derechos tan básicos como el agua y la educación.

Peleamos por competir en igualdad de condiciones —porque no las tenemos: somos el 71 por ciento de las graduadas y somos el 52 por ciento de las desempleadas.

Peleamos por cumplir nuestros sueños. Porque no nos los roben por ser mujer.

Por la vida.

Únicamente las personas que NO son capaces de entender que la desigualdad genera violencia, estúpidamente puede considerar que el que no queramos que nos acosen en la calle, el que pidamos igualdad de salarios o que no nos maten por el simple hecho de ser mujeres es la confirmación de que las mal llamadas “Feminazis” estamos conspirando para aniquilar a los hombres.

Ahora ¿ya te queda claro que cada vez que nos llamas “Feminazi” a la única persona que insultas es a ti?

***

Sobre la ilustradora

Meera Sachani. Artista visual, ilustradora y diseñadora gráfica, Meera pinta y dibuja de todo pero sobre todo pinta y dibuja mujeres. Empezó en 2015 con tinta china, dibujos en negativo y grabados en linóleo, con la única intención de expresar sus ideales de libertad y feminismos. Después se unió a la colectiva Pánico Moral, donde junto a otras compañeras producen fanzines con temas como la mercantilización del cuerpo y la sexualidad femenina. Con Pánico Moral ilustró la serie “¿Soy el sistema?” (2018). Para Ediciones Concolón, la novela gráfica “Duelo. Memorias de una invasión” (2019). También se zambulló en temas como el cambio climático para el Biomuseo y los derechos humanos, para el MAC.

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Gaby Gnazzo
Gaby Gnazzo
Sobre Gaby Gnazzo hay cientos de titulares como “de 50, pero con espíritu de 18” o “soltera, feliz y divorciada”. Lejos de cualquiera de esos estereotipos, ella sólo acepta el mote de feminista y activista por los derechos humanos. Actriz y presentadora de televisión, es una de las caras más conocida del patio y usa su fama para avivar causas como los derechos de la comunidad LGTBI+, denunciar la corrupción estatal y la violencia de género o el acoso con #MePasó, el movimiento que fundó. En las redes , en la calle, en distintas reuniones, la llaman feminazi. Gaby les responde en Concolón Revista.